Agentes policiales y miembros de la Federación Andaluza de Caza confirman que los cazadores ilegales cada vez son más abundantes en los espacios protegidos donde habita la cabra montés, llegando a ganar en un día el sustento familiar de un año.
Propietarios de viviendas rurales próximas a los espacios protegidos de la Axarquía y de la Serranía de Ronda, así como agentes policiales o incluso la Federación Andaluza de Caza han denunciado el incremento en más de un 50%, desde que comenzó la crisis, del número de personas que de forma indiscriminada practican la caza furtiva en sus áreas.
El precio que algunos acaudalados empresarios llegan a pagar por la cabeza de una especie protegida, en la mayoría de los casos de la cabra montés, puede reportarle a una familia el sustento para un año.
El delegado provincial de los cazadores malagueños, Pedro Acedo, subraya que el daño que causan los furtivos «es enorme». Más de una vez han sido descubiertos por cazadores con documentación reglamentaria, mientras practicaban su actividad ilícita. Es frecuente, como ocurre con la pesca de inmaduros o el transporte de sustancias estupefacientes, la incorporación de «vehículos lanzadera», donde intentan despistar a los agentes forestales o locales que cuidan las áreas de montaña.
«Estamos totalmente en contra de esta actividad, porque además son personas que no pertenecen a nuestro colectivo, ni han pertenecido. Los cotos deportivos los tenemos muy controlados por los propios socios y quienes se dedican a esa actividad ilícita suelen resultarnos desconocidos. Aparecen de repente y deben haber estado en sus casas, en otras ocupaciones mientras tenían trabajo, argumenta Acedo.
Un lastre añadido, denunciado por los distintos agentes consultados, viene derivado de la falta de medios que sufren los encargados de la vigilancia de los espacios naturales de la provincia. De hecho, uno de los agentes forestales consultados constata que se han suprimido horas extras, a la vez que disponen en algunos casos de hasta «la mitad» de combustible para peinar las sierras.
Para los cazadores malagueños, las prácticas furtivas van a seguir en aumento durante 2013, si «la propia administración competente sigue con los recortes y no lucha como tendría que luchar en este asunto. Es una lacra enorme la que está sufriendo la provincia, se está haciendo un daño terrible que sólo se ve cuando se detienen a los cabecillas de operaciones como Malaya», indica Acedo.
La Federación Andaluza de Caza acaba de alcanzar un acuerdo con la Junta de Andalucía para mejorar el suministro de carne a las cuatro buitreras públicas que se encuentran localizadas en Sedella, Casares, Antequera y el entorno de El Chorro. A finales de este pasado verano, representantes públicos de la Alta Axarquía denunciaron que estos depósitos para aves protegidas y que habían empezado a repoblar las sierras malagueñas se habían quedado prácticamente inutilizadas, ante la suspensión del transporte que se encargaba de conducir los restos de animales fallecidos por distintas circunstancias (en su mayoría equinos) hasta los diferentes enclaves de interés medioambiental.
El delegado provincial del colectivo de cazadores, Pedro Acedo, ha subrayado que el convenio es pionero y servirá como ejemplo para el resto de áreas de Andalucía que tienen la misma problemática, ante los recortes que están experimentando las administraciones. «La idea es la de poder aportar animales no aptos para consumo humano, pero que sí pueden formar parte de la alimentación de determinadas aves. El convenio está a la espera de que lo pueda ratificar el consejero. Lo que no podemos permitir es que especies que hemos reintegrado en nuestras sierras, como el buitre, puedan desaparecer».